sábado, 9 de mayo de 2009

Desde el infierno: Auschwitz



"Arbeit macht frei", no podía ser más cruel la ironía en la entrada de uno de los lugares donde se respira la maldad y el terror a la que el hombre puede llegar: "El trabajo os hará libres".
Declarado Patrimonio de la Humanidad, ¿humanidad?.
No pude volar libre por la vasta extensión, la electrificada valla de espino me lo impedía.
La derecha era la vía a la ducha, y la izquierda al infierno. Pocos prisioneros aguantaban más de un mes con vida. Las ganas de vivir, buscar una razón para no tocar la valla y trabajar en la zona de medicinas o en alguna fabrica fuera, la única vía de escape. Limpiar la cámara de gas de pelo y cuerpos, sin duda, lo peor.
Pero siempre hay lugar para los héroes. Cada vez que alguien intentaba escaparse, 10 prisioneros elegidos al azar eran fusilados. En una de ellas, el Padre Maximiliano Kolbe, se ofreció a sustituir a uno de los prisioneros, para ser él el sacrificado. El joven sustituído, sobrevivió.
Los nazis lo trataron de ocultar todo, quemarlo...pero no lo consiguieron.
No dejaremos que vuelva a pasar.


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