martes, 12 de octubre de 2010

Elipse Insular: Strasbourg

Aún con el síndrome post-Alemania y Praga, no me lo pensé dos veces y emprendí un largo viaje a la región francesa de Alsacia, conocida por sus vinos, por sus quesos que huelen mal por toda Europa, sus numerosísimas cigüeñas (asesinas) y, por ser su capital, sede de importantes instituciones europeas.
Ciudad medieval, rodeada por el río Ill. Sus casas de madera blanca y negra, como la Casa de los Curtidores o la Maison Kammerzell, se mezclan con espectaculares construcciones góticas y modernos edificios.
Su imponente catedral no me dejó indiferente, aunque me costó llegar al campanario esquivando las cigüeñas (asesinas). Y desde allí arriba, lo de aquí abajo.
“La Grande Île” es Patrimonio de la Humanidad y sede del Parlamento Europeo. 
Desde aquí, y a pesar de las cigüeñas (asesinas), hago oir mi voz al presidente del Partido Europeo Murcielaguil (PEM): "Por favor, lléveme a este sitio a trabajar"
Cruel y despiadado animal, enemigo ancestral

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