lunes, 29 de agosto de 2011

Bratislava en busca de su futuro

El año pasado dejé mi viaje europeo en Praga, República Checa. Ahora estoy en el otro lado, es decir, en Eslovaquia. La Historia de la última República Eslovaca empieza en el mismo punto que la Checa, en 1993 después de la separación pacífica de Checoslovaquia. Antes de esto, comunismo, y antes, satélite de la Alemania nazi. La fragmentación del Imperio Austrohúngaro tras la primera de las mundiales batallas dio lugar a Checoslovaquia, pero esta sólo duró hasta que la Alemania nacionalsocialista pactó con los Eslovacos por su independencia. Pero el precio fue muy alto y la vergüenza del pueblo eslovaco todavía pesa por la ayuda prestada al Eje.

El tiempo pasó, la revolución de terciopelo llegó y la Union Europea ya está aquí, incluído el Euro, cosa que no pueden decir sus vecinos húngaros. Aunque formar parte de Europa le está (estaba) suponiendo un motor de crecimiento fuerte, Eslovaquia renunció a dos centrales nucleares que generaban la mitad de su energía para poder entrar en la Unión en 2004. Las unidades V1 de Bohunice eran modelos soviéticos RBMK similares a Chernòbil que no cumplían las exigencias europeas de seguridad nuclear. Desde entonces, y a la espera de los nuevos reactores, Eslovaquia se ve obligada a importar energía.

Volé directo a la capital, Bratislava. Alrededor de medio millón de habitantes en una ciudad bordeada por el Danubio. Los barrios perífericos de la ciudad se nutren del aroma del Este, carreteras anchísimas que pasan por donde se les antoja y edificios que parecen piezas gigantes del Tetris con ventanas. Conforme planeo hacia el centro, donde me espera mi albergue, empiezo a reconocer la ciudad más moderna y Europea. Centros comerciales, McDonalds y terrazas cool a la orilla del Danubio son las firmas del capitalismo actual.
El Danubio hace las veces de paseo marítimo y en su ribera los eslovacos pasean alegres entre cerveza y cerveza.
La iglesia de la religión pitufa
A la mañana siguiente seguía planeando hasta que vi un punto azul, me lanzé en picado pensando que se trataba de una mancha de pintura pero me encontré con esta bonita iglesia Católica moderna cuya belleza exterior e interior reside precisamente en eso, ¡en que es Azul!
La ciudad vieja de Bratislava tiene cosas graciosas, por ejemplo, una estatua de un hombre que no se sabe ni quién es pero está en el centro de la ciudad, un edificio con un cañón de Napoleón incrustado desde el S.XVIII, una estatua de un francés, presumiblemente el mismo Napoleón, con el culo en pompa.¿Venganza?
Y otra estatua y otra estatua. Pero estas dos últimas tienen más historieta todavía...
Napoleón se lo piensa...mientras sufre ataques de impudorosos turistas
Y aquí la bola de cañón, recuerdo de sus tropas
El Castillo de Bratislava no destaca por mucho más que por su subida y sus escaleras (menos mal que yo subo volando). Por supuesto, el castillo estaba en reconstrucción :S y los kebaps (parada típica de un murciélago allí donde uno se encuentra), paradójicamente, saben igual que los Madrileños!

¡Las estatuas de Cumil y el buen Naci nos esperan en la siguiente entrada!

domingo, 21 de agosto de 2011

WYD Madrid 2011


World Youth Day Madrid 16th-21st August 2011  

lunes, 15 de agosto de 2011

Bérgamo, piazza de Ryanair


A pesar de ser un murciélago y poder volar a donde quiera, esta vez he vuelto a seguir una ruta de Ryanair. ¡Sí! Esa que dice Madrid-Milan pero al final es Bérgamo. Y dado que por Milan ya pasé, pues decidí darme un paseo por la agradable "Citta Alta" de Bérgamo.
Con un inconfundible aroma italiano, me dispuse a disfrutar de un suculento desayuno
Al norte de Italia y fortificada por las muchas refriegas históricas en la zona. En Bérgamo dan ganas de ponerse a los mandos de un deportivo y recorrer a toda velocidad las angostas calles como si de un videojuego se tratase. Aires medievales mezclados con el renacimiento italiano siempre patente en las numerosas iglesias.

 Sin duda recomiendo, si las escalas te lo permiten, no dejar de disfrutar de esta agradable ciudad italiana, aunque sólo sea por una mañana.