sábado, 10 de septiembre de 2011

Toda estatua tiene una historia... pero algunas son mejores

Schöne Náci 


No siempre las estatuas tienen que ser de políticos, grandes pensadores, artistas o deportistas. Esta estatua representa simplemente a un buen hombre que con su simpatía alegraba al pueblo de Bratislava, regalaba flores a las mujeres y las saludaba con cortesía en varios idiomas. El "bello Ignacio", que es lo que significa su nombre, era pobre pero vivía de la comida que conseguía en los cafés de Bratislava y nunca descuidó su aspecto, vistiendo siempre con frac, sombrero de copa, guantes blancos y bastón. Se dice también que perdió la cabeza por su amor platónico, que fue secuestrada y posteriormente enviada a un campo de concentración.

Cumil 


A pocos metros del bueno de Ignacio está la competencia, Cumil, un hombre trabajador que en sus ratos libres se asoma por esta alcantarilla para ver las "vistas" de las chicas guapas que pasan casi por encima suyo.  Esa es la conclusión aceptada después de muchas discusiones sobre por qué a este hombre le apeteció un día salir de las alcantarillas. Pero esta posición ya le ha costado un par de atropellos así que ya incluso han creado una señal de tráfico específicamente para él y para evitar aplastamientos circunstanciales.


¡En mi próxima entrada sigue mi vuelo por el Danubio en Viena!

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