miércoles, 13 de junio de 2012

Gran Canaria, carta oro

Puse rumbo al sur, pero vino un viento fuerte y me derribó con tal mala suerte que fui a caer en un cactus, la sensación no fue agradable pero nadie resultó herido de esta hazaña digna de "El último superviviente"
Gazpacho y mochilo, siempre van con pincho
 Así que pensé: "para qué me voy a cansar absurdamente", y me cogí una guagua con mi bonoguagua en la estación de guaguas.

 Mi primera parada fue la coqueta playa de Melenara. Como yo ya estoy moreno de por sí, no necesité darme crema solar, eso mismo debió pensar mi ignorante amo que terminó con un tono rojizo cangrejil más acorde al de un guiri en la playa del Inglés. Mofas aparte, llegaba uno de los momentos más esperados, degustar la gastronomía local. El resultado: muy satisfactorio por varias razones. Comí en un restaurante donde vivían mis antepasados canariones:
Lo habéis adivinado, ¡¡una cueva!!
Las papas con mojo, el cochino frito, la morcilla dulce, el chorizo de Teror y el postre de gofio, sólo nombrarlos de nuevo me abre mi pequeño apetito (y eso que soy un murciélago de tela).
Papas con mojo, ¡qué bueno!
Pero lo mejor estaba fuera, antes y después de entrar en la cueva, pude sobrevolar el espectacular barranco de Guayadeque acompañando a la furgoparty por las estrechas, empinadas, peligrosas, sinuosas carreteras.

Sin duda ,una gran experiencia antes de poner rumbo a la romería de Mogán, uno de los pueblos más recónditos de la isla. En el camino pasé por las interminable playa del Inglés y por las dunas de Maspalomas, antes de empezar a sortear barrancos sobreedificados. Después de pasar uno de ellos y antes de llegar al siguiente se esconde una historia, la de David Silva. Campeón del mundo de fútbol, natural de Arguineguín, que curiosamente significa en euskera "dame la luz" (argin-egin), lo cual coincide con la mejor forma de definir el fútbol del menudo futbolista ex-valencianista. Eso sí, no me imagino un campo de fútbol inclinado sobre el barranco para entrenar, y si se cuela el balón, ¡al Atlántico que va!

Cerca de Mogán
Tras curvas y curvas llegué a Mogán y me encontré con el jolgorio y la alegría de romeros y romeras celebrando su fiesta local, una pena que no tuvieran traje típico para murciélago. Yo me dediqué a disfrutar y a apurar lo que quedaba del clipper de fresa.
¡Hasta pronto Gran Canaria!

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