jueves, 30 de agosto de 2012

El "Cabo Dorado" y Supetar y Bol y Sumartin y Nerezisca y Lozisca

La playa de Zlatni Rat, Cabo dorado en croata
Desde el campanario de Split hasta la isla de Brac, donde están todos los singulares pueblos del título, hay un trayecto en Jadrolinja, ferris croatas de una hora. Por si dudabais, yo fui volando, y bastante más rápido que el simétrico barco lleno de coches de alquiler.

Se puede tener la idea de que Brac vive a la sombra de la turística Hvar, sin embargo, esconde un buen número de lugares curiosos. Empezando por la playa de Zlatni Rat, una playa en forma de cabo con aguas cristalinas que modifica su forma y superficie en función de la dirección del viento. Considerada por los propios croatas como una de las mejores playas de su país, tiene dos inconvenientes: la alta afluencia turística (¿será por eso que la llaman el Cabo dorado?) y la constante en las playijas croatas, las piedrìjâs. Sin duda se convierten en el mayor enemigo del turista inconsciente que no se compró unas zapatillas cangrejeras y tan valiente de querer llegar a la punta del cabo sin zapatillas (menos mal que vuelo). No así de los locales, cuenta la leyenda que muchos pies croatas están hechos de la propia piedra de la isla. 

Piedras y más piedras en montones por todo el paisaje, todo cobra significado si os digo que edificios del pasado, el Palacio de Diocleciano de Split y del presente, la Casa Blanca, están construidos con las blancas piedras de esta isla. 

Retomado el vuelo, decidí ir en busca de playas menos pobladas donde pegarme un chapuzón solo enfrentado a la inmensidad del mar. 
Agua cristalina+Piedras= Playa en Croacia
Acompañando al fastuoso deportivo alquilado de mis amos, un Suzuki Swift, fui conociendo la geografía de la isla y sus curiosos pueblos con buena gastronomía local adaptada al paladar murciélago.




Siguiendo y siguiendo el vuelo rumbo al pueblo portuense de la isla, Supetar, me voy fijando en la carretèríjâ, ésta se va haciendo cada vez más y más estrecha dando la sensación que se va a terminar de repente el camino, es entonces cuando en un recóndito pueblo llamado Lozisca, hay un semáforo que regula el tráfico rodado porque sólo cabe un coche y yo me lo salto porque no me aplica (N/A). Poco después llegaría a Supetar.
Vista de Supetar desde su-puertor
Y una vez en Supetar, al sobe, así es como se llaman los apartamentos en Croacia. En este punto me alojé junto a mis camaradas humanoides en el apartamento de los amables y simpáticos, te daban papel higiénico sin saber inglés, señor y señora Ugrinovic. Un servidor se asombró de lo que da de sí el idioma de los gestos, y las risas que provoca. ¡Ah! se me olvidaba, un consejo por si queréis salir de fiesta: ¡Supetar lo peta!


martes, 21 de agosto de 2012

Entrada cien, cien gracias

Poco antes de cumplir cuatro añitos y convertirse en un murciélago adulto, Coqueto llega a su entrada número 100. Este no es el blog más popular, ni el que más visitas tiene, pero desde su primera entrada se ha mantenido su objetivo, conocer y entretener, conquistando así, en forma de marcador, los Chromes y Firefoxes de muchos amigos. Con este simbólico número de entradas ya se puede hablar de un proyecto que no es flor de un día y que está basado en una idea fuerte y original. Esta idea ha permitido a Coqueto conocer a mucha gente de muchas partes del mundo y muchos lugares increíbles, pero esto es sólo el principio, espera un ambicioso futuro.

Por todo esto, me gustaría aprovechar para agradecer a todos mis lectores: asidu@s y casuales y animaos a contactar conmigo (dejando algún comentario) si tenéis ideas para que este proyecto crezca. Yo ya tengo las mías y os aseguro que quedan murciélagos para aburrir.

viernes, 17 de agosto de 2012

¡Ave, Diocleciano!, Split

En Split, la principal región de Dalmacia, me recibieron Diocleciano y la emperatriz Prisca en persona en su palacio. Al verme gritó: ¡Ave! y entonces yo le contesté '¡Ave no, mamífero!. Esto para que os hagáis una idea sería como confundir a un Español con un Francés. 
Dioclecian's Palace
Tras las presentaciones y las conversaciones de política romana me enseñó su palacio, de caliza y mármol de alta calidad autóctono. Yo no le dije nada pero me dí cuenta que algunas zonas no las tenía del todo cuidadas y habían quedado en ruinas...pero el susto importante llegaría después...Entramos en la catedral y bajamos al mausoleo (¿mausoleo? ¿de quíén? algo me olía mal...). Era su tumba, ¡Ay madre mía, este tio es un fantasma!: y eché a volar hacia posiciones más elevadas que me mostraron estas preciosas vistas.
Mirando al Adriático desde la torre del palacio
Los entresijos de la zona del palacio
Pasado el susto me fui a explorar los alrededores. Split es una ciudad espectacular, el palacio y su muralla se sitúan junto al mar, separados por un paseo marítimo con una gran animación nocturna. Podemos comer desde la tradicional pasta y pizza croata (Italia no queda lejos), hasta una Pastiçada de carne. Carne cocida durante siete horas, bañada en vino, y con un guiso de zanahoria y cebolla excelente para mojar los gnochi de patata que la acompañan. Eso sí, no recomendable para calurosos días de verano croatas. También podemos disfrutar de unas buenas tapas y platos de pescado fresco en el paseo marítimo y por un buen precio (recomendación: FIFE). Volviendo por un pasadizo a la zona interior de las murallas, encontraremos un mercado tradicional y calles estrechitas, aunque no es complicado orientarse si tienes un anfitrión como Baldo Djanovic, inmejorable alojamiento 100% recomendable
Ataque aéreo a Split
Llegada la madrugada uno se pone elegante para salir por los cosmopolitas clubs de Split pegados al mar. Aunque un servidor siempre se siente atraído por las de su misma especie (chirópteras), no pude dejar de sorprenderme por la altura de las mujeres croatas, claro que los chicos iban a la par. 

Pero es que Split no se acaba todavía, ¡hay playa!. Y aunque no es de las mejores de Croacia, si es una buena introducción a las "piedrijas" croatas que más adelante en este viaje explicaré.

La ciudad está plagada de referencias al equipo de fútbol de la ciudad, el Hadjuk Split, "el equipo de Tito" es un club con Historia. Se negó a formar parte del Calcio durante la ocupación Italiana en la Segunda Guerra Mundial y siguió jugando como equipo de la resistencia Yugoslava en Egipto y Líbano entre otros, ganándose el título del equipo de honor de la Francia libre. Después de la guerra la "habilidad de sus jugadores y su único espíritu de Dalmacia" impresionó al mariscal Tito, que fue un ferviente seguidor. Todos los años protagoniza el "Derbi eterno de Croacia" contra su gran rival el Dinamo de Zagreb. Un profundo sentimiento futbolístico (la gimnasio artística fácil según se mire) inunda los rincones. Eso sí, sin olvidarnos del waterpolo, ese deporte en el que hasta hace 20 años había un equipo que arrasaba y ahora son tres. Me refiero a Yugoslavia antes y ahora a Serbia, Croacia y Montenegro, no hay más que ver los resultados en los JJOO. Y no me extraña, porque volando la costa pude ver que no había una playa que no tuviera dos porterías de este deporte flotando en el mar.

Y por último, siguiendo la tradición de otras ciudades, toqué una de esas estatuas que dan suerte. En este caso no hay duda, el pie liso y brillante del obispo Gregorio de Nin da suerte.
Vaya peana se calza 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Fronteras caprichosas

Por una de esas curiosidades fronterizas, para ir de Dubrovnik a Split hay que pasar por otro país, Bosnia. Hecho que, curiosamente, volveré a repetir más adelante en este viaje. De momento, puse mi banderita aunque espero en un futuro poder conocer la bonita Sarajevo y Mostar.
Anónimo pueblo Bosnio donde paré a descansar


viernes, 10 de agosto de 2012

Bat's Landing, Dubrovnik

A song of rain and sun
Buen ojo echaron los productores de Juego de Tronos a Dubrovnik para convertirla en el escenario del trono de hierro, aunque mi llegada no fue precisamente "A song of ice and fire" si no más bien fue una canción de lluvia, lluvia y sol.

A mis ávidos lectores les voy a pedir la licencia de hablar de Dubrovnik como la Peñiscola croata, salvando las distancias (unas 4 horas de vuelo de murciélago), encontraremos bastantes similitudes.

La amurallada ciudad Croata suele ser bastante calurosa en verano, pero padece de aisladas tormentas, y una de ellas me tocó a mi. Claro que desde el cielo todo se ve más fácil, por ejemplo, la tienda donde comprar un "emergency poncho". Un ridículo y avergonzante trozo de plástico que cuando caen las primeras gotas en un lugar turístico aumenta su valor más que las acciones de Facebook.

Llovía...
Llovía...



...sol!
Dubrovnik es un lugar para poner voz ronca y gritar: "¡a las murallas!", un paraje para recorrer sus pequeñas calles al son de la banda sonora de "Las dos torres" y contar chistes como los de "Los caballeros de la mesa cuadrada", mejor pensado, no tan malos. Incluso más de uno podría imaginarse a Sansa huyendo de la aviesa Cersei por alguna de las puertas de la muralla. Acertaría la mayor de los Stark si saliera de la muralla por el agujero que da al Buza Bar, una auténtica puerta al Adriático donde disfrutar de tu Karlovacko o de tu Ozujsko Lemon.
Pequeñas calles
Salir de la muralla, Buza bar y de golpe...¡Adriático!
Siete asedios han visto y han resistido las murallas de esta ciudad de Dalmacia, incluido el bombardeo Serbio del 91, cuando aguantó 11 explosiones internas. Pero hoy, el Stari Grad luce como nunca y sus gentes aprovechan para montar sus negocios alrededor del turismo, convirtiendo dicho casco antiguo en uno de los lugares más caros de Croacia (aunque lejos todavía de las grandes capitales europeas) . Buscar un "sobe" ,apartamentos-apartman-zimmer-camera, de murciélagos no fue difícil aunque en el caso de los humanos, sí hay que tener buen tino para dar con un amable Darko, Nenad o Dejan.

Calle principal del casco antiguo







Dubrovnik bien puede ser una one-day city a la vez que un auténtico must-seen de la República Hrvatska

Vista de la ciudadela de Dubrovnik

¡Diocleciano ya me espera en  SPLIT!