sábado, 11 de mayo de 2013

Tulipanes para todos

Bicis y tulipanes
Holanda es un país con pocos recursos naturales, Amsterdam está practicamente construido sobre un charco enorme. Por eso sus habitantes pensaron qué podían ofrecer al mundo, y entonces empezaron a plantar flores. Partiendo desde un pueblo a las afueras de Amsterdam, Harlem, hasta Leiden, proliferan los campos de tulipanes, una explosión de color y de vida para holandeses y turistas.
Siesta tulipanera
Yo decidí seguir volando la ruta de mis captores. Desde Harlem el paseo de unos 20km en bicicleta se antojaba duro, todo lo contrario, atónito me quedé cuando vi que el carril bici era más ancho que la carretera de doble sentido que une los pueblos. Por supuesto, el desnivel del recorrido desde Amsterdam es un cero absoluto, los holandeses son cuna de buen ciclismo, pero de sprint en llano, nada de alta ni baja montaña.
Los campos no aparecían, fue cuando llegamos a Hillegom cuando empezaron a verse los primeros colores. Morados, amarillos, rojos, blancos, naranjas, a decir verdad creo que no todos eran tulipanes, pero la belleza y la fuerza del paisaje no lo desmerece.
 
EXPLOSIÓN DE COLOR EN HILLEGOM
Rondaba el siglo XVII cuando tuvo lugar la Tulipomanía, o la burbuja económica de los tulipanes. De la noche a la mañana, los bulbos comenzaron a elevar su precio en el mercado. Aparecían nuevas variedades que se bautizaban con nombres ilustres para venderlos por enormes cuantías. Se dieron casos de mansiones vendidas por un único tulipán Un bulbo llegaba a valer 1000 florines cuando el sueldo medio anual podía ser de 150 florines. .¡Los compradores pedían hipotecas para comprar un tulipán!. La especulación capitalista en estado puro, muy de moda en esta época. Se creó hasta un mercado de futuros para bulbos aún no plantados. Hasta que otro día, se dejaron de comprar, y todo el mundo quiso vender, y todo lo invertido se convirtió en nada, y todo el país entró en bancarrota. Moraleja, ya es demasiado tarde para contar esta historia en Españistán.

Tan borroso como yo aquí lo veían los Holandeses cuando se pinchó la burbuja de los tulipanes
Y después de esta historieta tan molona que os he contado y que tanto tiene que ver con las casas y los españoles me voy volando vuelta a Amsterdam porque me espera un longevo día por la ciudad de los canales, la ciudad de Ana Frank, la ciudad de los coffee shops, la ciudad de las meretrices y mucho más. Amsterdam de 2013, no os lo perdáis, que se acaba.

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