lunes, 12 de mayo de 2014

Playeo en Sitges

El pasado puente de mayo volé a Cataluña, en concreto a un pueblo muy cerquita de Barcelona con un ambiente muy festivalero, estoy hablando de Sitges. Se preveía atasco de murciélagos en la corriente dos pero finalmente no encontré muchos compañeros. Recomiendo coger el desvío rápido 24A de viento de Levante (pasado el cruce con el cierzo Zaragozano) para los que puedan, ya que sale bastante más barato que el peaje que sufrieron mis amos.


Lejos de típicas arquitecturas abarrotadas de edificios de apartamentos y hoteles, las líneas cercanas al paseo marítimo están ocupadas por pequeños chalets individuales. Se rompe la estampa al llegar al casco antiguo con pequeñas calles empedradas y angostos pasadizos que unen castillo y murallas.


Poco después, con la brisa a favor y el atardecer en el horizonte llegamos al elegante puerto marítimo decorado por sus fastuosos yates y medianas embarcaciones y salpicado de delicados restaurantes.


Un aviso para mis multicolores compañeros alados: los restaurantes no ofrecen menú para murciélagos, y a eso de las diez de la noche la simpatía no desborda si intentas buscar una mesa. Así que intentad reservar o tendréis que cenar en la cueva. 

En la noche Sitges saca todos sus colores para brindarnos trepidantes bailes a ritmo de zumbas, bachatas, samba y electrolatino, no busquéis cosas más sofisticadas, 100% diversión garantizada.