lunes, 28 de diciembre de 2015

Mariposa Groove

Amanecemos nuevamente en el hotel Wawona dentro de Yosemite, hoy es el día de conocer las legendarias Sequoias. Estos ancianos pueden vivir 2000 o 3000 años y llegan a alcanzar casi 90 metros de altura sin raíces, muy alto para este murciélago. La opción más cercana es un área llamada Mariposa Groove, unos 15 kilómetros al sur de donde estamos.
Tras un intento fallido en coche, cogemos el shuttle que nos lleva a la entrada. Una ruta nos lleva por los puntos clave, las sequoias más grandes del parque. Un día es suficiente para disfrutar este parque al completo, nosotros en medio día dimos un paseo hasta ver el Grizzly Giant, la más grande del lugar, y la 25 en el ranking que tenéis en este enlace.
Al lado del Giant Grizzly
La sequía vuelve a estar presente una vez más. Sin embargo, los incendios no preocupan a las sequoias, si no más bien la falta de ellos. Aunque resulte chocante, desde 1970 se realizan incendios periódicos. Esto se debe a que dichos incendios queman a los competidores en comida y sol de estos grandullones cuando son semillas, así que si no los hay los míticos gigantes no se reproducirían peligrando su pervivencia. Así que periódicamente los americanos "limpian" ese mantillo de competidores dejando las semillas de las nuevas sequoias libres de competencia.
Este artístico tronco nos recibe así a la entrada 
El viaje continúa saliendo del parque por Mariposa y poniendo rumbo hacia el oeste. Nos volvemos a cruzar con un par de incendios que nos retrasan, esta vez a la luz del día y pasamos por varios pueblos planos, planos de todo (Madera, Los Banos). En este punto el viaje en coche tuvo uno de esos momentos que un europeo nunca llegará a entender. Una carretera con límite de 60mph (unos 95km/h) recta durante más de 50 km conduciendo un coche automático con control de crucero. ¿Existe algo más aburrido? Sí, un murciélago que tenga que seguir a ese coche.
Comparando mi tamaño
Desde el interior
Cazado en el diámetro

Bienvenidos a Yosemite

Sigo la ruta hacia el oeste del flamante Mazda 6 que han alquilado mis amos. Tras una parada en el mejor restaurante de comida rápida posible, In-N-Out, empezamos a divisar las montañas y los árboles. Súbitamente comienza la subida, empezamos a adentrarnos en un bosque. Los altos árboles nos rodean cada vez más, kilómetro a kilómetro, milla a milla. Siguiendo la carretera 120, el puesto del ranger nos da la bienvenida, allí pagamos la entrada, que nos servirá para movernos por el interior de Yosemite a nuestras anchas durante los días que queramos. 

Una fuerte sensación de pequeñez es la que empieza a provocar este mastodóntico parque. Hasta las ardillas son gigantes. Curva tras curva disfruto del atardecer. Llegamos entonces a nuestra primera parada, hecha por sorpresa, nos depara unas vistas alucinantes desde Tunnel View.
Welcome desde Tunnel View
Tras cuatro horas de viaje desde el centro de San Francisco hemos llegado al hotel Wawona, donde pasaremos la noche. Allí nos advierten amablemente de no dejar comida en el coche para que no se acerquen los osos y que no toquemos heces de animales, ya que hay suelta una enfermedad por unas pequeñas "ratillas". Observar las caras de los otros huéspedes mientras se lo contaban bien valió la pena el tiempo de espera hasta que nos dieron la habitación. El entorno es espectacular, un idílico lugar donde dejarse abrazar por los árboles bajo la mirada de las estrellas. Además, te dan un autentico albornoz americano para que vayas hasta el baño compartido a ducharte, para murciélagos no había así que fui enseñando mis...colmillos.
El pintoresco hotel, el Resplandor sin nieve
A la mañana siguiente mis amos deciden coger el coche de nuevo, a pesar de que hay un servicio de buses que te lleva al parque. Wawona está dentro del parque pero lejos de la zona de excursiones, el único en dicha zona es The Ahwahnee. Disfruto de mi vuelo y empiezo a divisar El Capitán y Half Dome. Una vez aparcados el parque te ofrece varias rutas, desde sencillas de poco tiempo hasta complicadas que harán las delicias de los más aventureros, yo como vuelo ligero, seguiré la mía propia. Mis amos, sin embargo, se aventuran en una sencilla de un par de horas, la que lleva desde Curry Village hasta Mirror Lake. Esta ruta es muy sencilla, ideal para hacer en pareja, pero no colmará las expectativas de los más duchos en la materia. De nuevo, aunque la dura sequía Californiana hace de las suyas, los paisajes siguen siendo abrumadores.

El Capitán
Tras varias trampas de osos (foto debajo), lagos, ardillas y cascadas el día va tocando a su fin. No sin antes destacar el improsivado templo de piedras en equilibrio que podéis ver debajo y la pizza que nos metimos entre pecho y ala en el restaurante del parque.


Antes de despedirnos queda disfrutar de uno de esos paisajes estremecedores que han ido poblando este blog (Preikestolen, Pirineos, Plitvice, Montblanc...). El atardecer desde Glacier Point sin duda entrará a formar parte de esos Momentos TOP. Momentos que no se pueden explicar en una foto ni con palabras, sólo se pueden sentir. Para llegar allí hay que dejar atrás la zona central del parque y tomar un desvio anterior a Wawona. Lo más recomendable es ir a ver el maravilloso atardecer, en el que se van sucediendo los colores que iluminan el mítico Half Dome y si tenéis suerte un aunténtico ranger del bosque explicará amablemente la escena y contestará a todas las dudas del grupo. Una experiencia muy recomendable para redondear el día.
Atardecer en Half Dome desde Glacier Point
No tan recomendable fue el accidentado viaje de vuelta a Wawona. Un incendio provocado por un coche explosivo "made in hollywood" hizo temer a mis amos e hizo gritar a una señora americana "Fire, fire! the forrest is on fire! Run!". Al final esperamos primero en un atasco y después fuimos escoltados por un ranger en una zona de espera, junto con otros coches. Los camiones de bomberos hicieron el resto y convirtieron la dura espera a la intemperie en la cerrada noche de Yosemite en una anécdota. Además fuimos amenizados por otros turistas que se empeñaban en sacar su comida para que vinieran los osos.

Cansados llegamos al hotel a eso de las 2 de la mañana, después de lo que fue un día inolvidable e irrepetible.
Las imágenes hablan por sí solas: majestuoso Yosemite

sábado, 7 de noviembre de 2015

Bajando San Francisco (II)

Seguimos en San Francisco, donde el tiempo es muy corto para todas las cosas que se pueden hacer. Si vais a venir, os recomiendo al menos tres o cuatro noches para disfrutar bien de todo lo que ofrece.
Golden Gloom Gate
Aunque yo no necesito la entrada para murciélagos, se recomienda reservar con antelación la visita a la isla de "La Roca" (Web oficial). Las expectativas con respecto a esta visita son altas. Es el lugar del mundo con mayor avistamiento de fantasmas, una prisión de máxima seguridad que ahora es un parque nacional. Además, es de noche. En el Pier 33, después de pasear por Fisherman's Warf, nos espera el ferry que nos lleva a "La isla de los Alcatraces". La roca se va empezando a ver entre la niebla y el fuerte viento que azota la bahía de San Francisco. A nuestra llegada, un guía nos introduce la isla, nos explica que fueron unos españoles los que bautizaron a la isla con ese nombre porque estaba llena de alcatraces, una especie de gaviotas gigantes que seguro comían murciélagos. Sin embargo, pronto nos deja solos, con un audioguía, el primer golpe al hype inicial. La visita se torna monótona, con una narración sosa y sin interacción del visitante. Mucho potencial, poco artificio. Los interiores de la cárcel son una chulada, las celdas, el pasillo central, el comedor, la zona de operaciones pero la acción es nula. Entro y salgo de las celdas de máxima seguridad a mi antojo, porque mis alas y mi tamaño me lo permiten, no percibo energías esotéricas como en "buscadores de fantasmas". Además de conocer que Al capone fue el preso más famoso y que "oficialmente" nadie escapó de la prisión, el audioguía nos deleita con dos de las fugas más famosas. La primera, que acabó en "The battle of Alcatraz", comenzó cuando los reclusos trazaron un plan para llegar a la armería y liberar a varios compañeros. Armas en mano podéis imaginar como acabo el intento. La segunda y más famosa, por la película de Clint Eastwood, sigue siendo un misterio sin resolver desde que se produjo en 1972. Los hermanos Anglin y Frank Morris dejaron unas replicas de sus cabezas durmiendo para no alertar a los guardias. Habían hecho con una cucharilla un túnel que les llevaba a un estrecho pasillo central que ascendía al exterior. Encontraron una brecha, posteriormente se dice que hicieron una balsa con sus gabardinas para llegar a San Francisco, pero nada se supo de ellos. A día de hoy se siguen barajando hipótesis como que se fueron a Sudamérica, ya que en la prisión estuvieron estudiando español. Lo más curioso, es que la madre de los dos hermanos, recibió flores por su cumpleaños cada año desde 1972 hasta su muerte, lo que parece una prueba inequívoca de su éxito. ¿Cómo pudieron sobrevivir al fuerte oleaje y al frío de la bahía? Universidades del mundo todavía se lo preguntan...
Llegando a Alcatraz, lluvia, niebla, gris
Pasillo central de celdas en la prisión de Alcatraz
Otra excursión obligada nos lleva al norte, bien al valle de Napa o al valle de Sonoma. En mi caso me decanté por Sonoma valley,entre otras cosas porque llevaba un muy buen guía-conductor. Ambos comparten la producción de vino de California. Lo primero que hicimos fue llegar al pueblo de Sonoma y llenar el estómago en un agradable restaurante que ofrecía algo parecido a hamburguesas portuguesas. Tras la comida, como me encanta el vino, no dejé de parar en varios viñedos para hacer varias catas y disfrutar de las agradables vistas y mansiones. Tú eliges, entre los 10-15 dolares de la cata o quizá comprar una botella, algunas rondan los 30 euros. Una excursión muy recomendable, aunque es verdad que el conductor se tiene que sacrificar por un día, pero disfrutará del paisaje, las risas y algún sorbito que otro.
Uno de los espectaculares viñedos familiares
A la vuelta paré en Sausalito, muy cerca del Golden Gate, el tiempo no acompañaba así que el paseo fue breve, aunque disfrutamos de un rico helado. El viento y la niebla me complicaron mucho el vuelo de vuelta por el Golden Gate, también el vino. Las fotos que me hice no fueron las mejores, es lo que tiene la niebla en San Francisco, que en Junio, hasta tiene nombre: "June Gloom".

Antes de poner rumbo a Yosemite, me queda un obligado paseo por Golden Gate Park, un retiro para los habitantes de San Francisco. Tiene varias zonas muy cuidadas como el jardín de flores o el jardín oriental. Este último es visita obligada. 
Jardín oriental del GG Park
Esto ha sido todo, y no poco, de San Francisco, levanto mis alas hacia la naturaleza que me llama, la próxima entrada nos llevará al corazón de Yosemite, no os la perdáis

viernes, 11 de septiembre de 2015

Subiendo San Francisco (I)

Siguiendo el vuelo de mi familia desde Las Vegas llego a San Francisco. El vuelo no puede ser más espectacular, despidiendo el Strip de Las Vegas que queda como una isla en un gigante desierto, nos acercamos a un paisaje marciano que se tiñe de rojo solar en su tórrida superficie, es el Death Valley. Cubos y cuadrados formando escaleras separados por grietas provocadas por el escaso agua que queda o pudo haber. El aeropuerto me recibe con frío, a pesar de ser junio. El shuttle que nos va a llevar al hotel desde el aeropuerto no llega, la tensión entre mis amos va en aumento. Finalmente, y tras varias llamadas a España acabamos saliendo del aeropuerto en plena noche. La compañía era Go Lorrie's, por si algún día os cruzáis con ella.
Painted Ladies y yo
San Francisco es gigante y el trayecto nocturno en shuttle me muestra la cara menos amable de la ciudad, la de los "homeless" que pueblan muchos barrios céntricos como Tenderloin o Civic Center. Se han quedado fuera del sistema, no son peligrosos, pero desgraciadamente es la dura realidad y es lo primero que choca al llegar a esta megalópolis americana. Eso sí, a partir de ahora, cualquier esquina o cafetería parecen aquellas que hemos visto en tantas escenas de Friends o How I Met. Llegamos al hotel y salimos corriendo a por una pizza en un pequeño local en Powell Street. Allí no hay que romperse la cabeza con los tipos de pizza, Meat o Veggie, fácil y rápido. ¿Será como la pizza de Inside Out?

¡Buenos días San Francisco! Toca empezar la jornada con fuerza para ver todo lo que nos propone la ciudad, empezamos por un frapuccino. La primera decisión fue coger el ticket de transporte público para dos días, algo que parece casi obligado sólo viendo las cuestas que se avecinan. Obviamente un murciélago servidor no necesita.

Nos dirigimos a ver a las damas pintadas (The painted ladies), en Alamo Square. Un paseo agradable en la mañana por un parque en un barrio lleno de casas de estilo victoriano. Estas casitas pintadas de colores son parecidas al resto, pero esas seis se calcula que han aparecido en más de 70 series y películas. Por ejemplo, os propongo este regreso al pasado, las encontraréis a partir del 1:14, entre otras muchas más cosas de SFO. Sólo hay algo que está cambiando, el verde del parque se transforma en marrón por momentos, la terrible sequía que asola California manda.
El marrón es el nuevo verde, el impactante eslogan de la sequía
Estamos de nuevo en Powell Street con Market Street, de allí salen todas las líneas y allí me dirijo, sin embargo, no he sido el único que ha pensado así y la cola para coger el Cable Car se antoja muy larga. ¡Consejo! Sólo unos metros más arriba en Powell Street hay más paradas con muy poca cola, es cierto que no cogen a mucha gente los que vienen llenos, pero siempre suben al menos cinco personas. Sólo hay que subir un poquito, no es nada en la ciudad de las cuestas, y menos para un murciélago. El viaje nos lleva hacia Russian Hill, es la forma más bonita de ser bienvenido por la increíble orografía de la ciudad, no apta para coches con marchas manuales ni monopatines.
Cable Car y yo
¿Cómo funciona el Cable Car? Un motor de quinientos caballos mueble el cable que impulsa a todos los tranvías desde un centro de motores. Sus conductores sólo tienen que enganchar y desengancharse de ese cable para moverse, y frenar para parar. Por ejemplo, en las curvas el cable se desengancha y el vagón se deja llevar por su inercia.
Atasco en Lombard
Seguí la ruta del cable car desde fuera, llegamos a Russian Hill, un barrio de cuestas. ¿Y si hicieran una etapa de ciclismo por aquí? La parada obligada es Lombard Street, que como dicen que hay que bajarla en coche pues me metí en uno de ellos, máximo 10km/h. Un atasco con curvas único en el mundo. Una preciosa calle llena de flores en las que todo el mundo se hace la misma pregunta ¿Y quién vivirá en estas casas?. Por cierto, merece la pena visitar está calle en Google Maps. Aquí.
Lombard St. Desde donde se hacen las fotos
Tras reírme un rato por la gente haciendo cola para entrar en Lombard, me dirijo directo a Fisherman's Warf, a unos 10 minutos aleando, 20 andando. Planeo sobre las calles, ahora de bajada hasta casi chocarme con un "In N Out". Y no quiero hacer publicidad, pero este fast food californiano merece la pena, todo muy rico y muy bien hecho. Al menos eso dijeron mis amos, yo con una bebida roja me conformo. Panza llena continuamos el paseo por el mítico embarcadero de Fisherman's Warf. Un viaje al pasado que se acentúa si visitas el museo de máquinas de juegos de ferias americanas. Igualitas que en las películas, ¡uno casi piensa que son de mentira!.
Máquinas clásicas en el museo de Fisherman's
El encanto de Fisherman's
Desde aquí empiezo a divisar entre la oscura niebla mi destino de mañana, Alcatraz. Volvamos... ¡oh! ¡leones marinos! qué simpáticos, aunque ciertamente no son el alma de la fiesta: duermen, se pelean, duermen, se caen al agua, duermen. Empiezo a sentir que las gaviotas son mis enemigas, así que empiezo a replegarme entre los restaurantes de madera y casetas de feria del embarcadero.
Inquietante...
Leones marinos de rave
El camino de vuelta es largo, decido atravesar Chinatown arriesgándome a caer en algún puesto y que me secuestren o me vendan. Son las ocho y la oscuridad cae sobre las cuadradas manzanas de San Francisco, momento para buscar reposo y descansar para seguir quemando cielo al día siguiente. ¡No os lo perdáis porque iremos con compañía magnífica!
Cobo Calleja en San Francisco

martes, 21 de julio de 2015

Hagan juego. Las Vegas

Saquen sus fichas. Abróchense las pajaritas, estamos en la ciudad del juego. Un eterno centro comercial con más superficie de casino que calles. Despierto en la habitación del Caesar Palace, suena ruido, suena música, suena Waking up in Vegas. La ciudad no ha parado, no ha dormido. En este hotel se rodó "Resacón en Las Vegas" (pero... ¿Vivió el César aquí de verdad?). Vuelo entre fichas, billetes, coins y chips, máquinas tragaperras, mesas de ruleta, de blackjack, de póker, de dados con todo tipo de gente que tienen algo en común, han venido a gastar (aunque alguno mantiene la cordura). Tras un buen rato de serpenteo, luz natural, calor aplastante.
Por los pasillos del Venetian
Después de la aventura ayer en el Cañón del Colorado, hoy toca recorrerme todos los hoteles junto a mi pareja de moda y probar suerte. Aunque más bien poca, porque ya no estaría escribiendo este blog, si no más bien codeándome con la jetset del murcielaguismo y los bloggers con muñecos famosos en Polinesia.
Las Vegas a plena luz de neón
Las Vegas es básicamente una calle, ¡pero vaya calle!. El Strip empieza en el Venetian y acaba en el Luxor y desde uno hasta otro te ha podido pasar de todo. Desde casarte hasta preguntarte si quieres ir a un striptease de murciélagas, a pesar de ir con tu pareja. Pero hagamos un pequeño repaso a los hoteles. El Venetian, donde el cielo y el agua de los canales de Venecia están dentro del hotel, parecido a esto, pero no llega. Seguimos volando y llegamos al Flamingo, con pelícanos dentro del hotel en un jardín entre los casinos. El siguiente es el imperial Caesars Palace. Sin salir de sus galerías podemos llegar al Bellagio, curioso que nadie se sorprendiera de ver un murciélago suelto, estarían concentrados en el juego. Allí disfruté de su artístico y colorido interior, y su espectáculo de agua, que se hace cada hora. Sigo volando y paso por el París, el Planet Hollywood y el Cosmopolitan, son el centro de la calle, donde se concentran la mayoría de los espectáculos. Ya llegando al final me encuentro una montaña rusa ¡dentro de otro hotel!, es el New York New York. Ya más separados, llego cansado al castillo del Excalibur y por último a una pirámide Egipcia, es el sobrio Luxor, uno de los más espectaculares, es una pena que esté tan alejado.
Un juego: ¿de qué hotel es cada foto?
Entre medias han pasado muchas cosas, superdeportivos, lluvias artificiales, gogos encima de mesas de juego y más tragaperras. Tiendas de todo tipo y gente, mucha gente dejándose sus ahorros en la capital del gasto, la capital del capitalismo. Y no podía irme sin entrar en el Hash House a Go Go, el local de Las Vegas que aparecía en Crónicas Carnívoras y Adam Richman entra para ojo.. ¡desayunar!. Yo entré para comer, una hamburguesa monstruosa de la que prácticamente no pude escapar ¡muy rica!.
Estoy lleno otra vez solo de verla
Cuarenta grados me achicharraron en Las Vegas así que a pesar de los potentes aires acon ndicionados, me fui a dar unos bañitos en la piscina del César. Más tarde decidí enfundarme la camisa de jugar. ¡Allá vamos!... y allí me fuí. Apuestas mínimas de 100 dolares en la ruleta no soportan la economía de un murciélago con un humilde blog. Así que básicamente perdí 25 dolares en la ruleta, y la tragaperras de Batman se rió un rato de mí. 
Qué estirao el Robin

Las Vegas probablemente no sea el lugar más bat-friendly del mundo, pero hay que verlo, hay que vivirlo, en pareja o de fiesta. Un viaje al centro del dinero, un coloso gigante levantado por el hombre en medio de un desierto. No duerme, no descansa, así es la capital del capitalismo, tiene que dar beneficios.

jueves, 2 de julio de 2015

El gran Gran Cañón del Colorado

¡Welcome to the Grand Canyon!
Hace calor, mucho calor. Acabo de despertar en Las Vegas. La moqueta me intenta atrapar mientras esquivo las máquinas tragaperras. Me espera un shuttle que nos va a acercar a Buolder City, de donde despegan las avionetas que nos van a llevar al Gran Cañón. ¿Qué por qué voy en avioneta? Pues porque me daba pereza volar, igualmente luego cogeré el helicóptero. Ayer, aunque no lo supiera mi amo, salí de fiesta por el Strip y ahora tengo mi particular resacón de murciélago.
La represa Hoover desde la avionetilla
Me subí a esa elegante a la par que inquietante avioneta de 10 metros y de  apenas 14 tripulantes. De camino, la presa Hoover, o según la audioguía hispana "la represa" Hoover, debe ser que la repitieron. Esta no será la última vez en el viaje que me acompañe un audioguía hispano, eso sí, en este cambié al Inglés. Por cierto, ¡17 turbinas que arrojan hasta más de 2000 megawatios! Esto como cuando pides un menú Big Mac y el pequeño es gigante, pues igual, pides una central hidroeléctrica y no había más pequeño.

Aterrizamos en el campo base del turisteo del Cañón. Primero nos preguntan por nuestro peso, yo aunque he engordado sigo en torno a los 23 decigramos así que me puedo subir al helicóptero con mis seres humanos. Un descenso interesante, el suelo se abre bajo las patas del helicóptero para mostrar el Gran Cañón en todo su esplendor. Una vez en el interior del Cañón decido investigar mientras mi pareja de seres bípedos continúan con la excursión en balsa. Resultó que me pinché con un cactus, con la poca vegetación que hay ya es mala suerte. La vista no puede ser más espectacular.
Pincha. Ay
El río Colorado (parecía rojo) ha estado erosionando durante millones de años su gran obra, y todavía sigue. Un río bastante creativo y original, el Da Vinci de los ríos. Fue descubierto por Francisco de Ulloa en expedición por la Costa Oeste bajo patrocinio del extremeño Hernán Cortés.

Finalmente, me queda la visita a Eagle Point, sagrado para los Hualapai, Son los indios que explotan turísticamente, o son explotados por las compañías que explotan el turismo en el Gran Cañón. La cuestión es explotar porque la comida no la hacen muy rica que digamos, aunque tengan la salsa de las Bacon Cheese Fries. Las vistas son espectaculares y merece la pena el paseo para contemplar la magnitud del Cañón en todo su esplendor y en 360º desde el punto más alto de Eagle P.
Esta no es la vista desde Eagle, pero la panorámica bien merecía la foto
Impresionante la combinación de tonos rojizos y marrones esquina tras esquina, risco tras risco. Tener el Cañón a tus pies es posible, no hay mucha seguridad, lo que facilita a los más intrépidos turistas a sacarse las fotos más peligrosas. Como yo, lo que pasa es que yo puedo volar y no tengo vértigo.
Quién dijo miedo
Son las cuatro de la tarde ¡Me vuelvo a Las Vegas y me toca vestir la camisa de player! Let's do it!

miércoles, 24 de junio de 2015

Sólo me faltabas tú. Zagreb

Después de mi memorable ruta de viaje por Croacia en 2012: Dubrovnik-Split-Brac-Sibenik-Zadar-Plitvice-Rijeka, se me quedó la espina en el ala de visitar la capital. Así que, en una rápida escaramuza me apunté a una noche por el centro de Zagreb. Un agradable paseo por sus parques centrales y una recomendación para la cena que no debéis dejar pasar: MundoAka, bien la disfrutó mi señor amo.

Os dejo el selfie que me hice en el centro de la ciudad mientras cenaban.


martes, 23 de junio de 2015

Dragones y Mazmorras. Eslovenia.

El destino me preparaba esta sorpresa. En 2012 dije que volvería a volar por allí, y apareció Eslovenia en un fin de semana intenso.
Para que os hagáis una idea este país centroeuropeo, con más vecinos que platos típicos, es de extensión como media Extremadura. Así que con mis batientes alas de murciélago me lo pude recorrer en poco tiempo, aunque estoy seguro que todavía me queda mucho por descubrir. Eslovenia se independizó tras una fugaz guerra de Yugoslavia en 1991. Mientras el conflicto Croata fue mucho más duro, Eslovenia tuvo la oportunidad de avanzar y pasar a formar parte de Europa en 2004.

Al título le falta una cosa para completar el tridente de fantasía del medievo por excelencia: Castillos.
Enamórate
Y empiezo por el último. Érase una vez una isla natural en un lago al lado de un castillo en un acantilado, y apareció Bled. Una preciosa localidad al norte de Ljubliana que guarda este tesoro entre las aguas del lago "Blejsko jezero" que da nombre al pueblo. Sólo accesible para barcas, murciélagos, drones y princesas.
La tierra se hunde en torno a las cuevas de Skocjan
Cual Murciélago de nivel 1 me adentro ahora en uno de esos lugares que bien podría ser mi casa pero se me va de presupuesto por metros cuadrados. Una buena mazmorra en la que habitaría el malo final de un Final Fantasy o viniendo más a la actualidad, un mastodóntico dinosaurio hueco por dentro. Eso son las cuevas de Skocjan, el lugar donde Gandalf podría aparecer en cualquier momento para no dejarte pasar por alguna de las escaleras y puentes que atraviesan los tres kilométros de cueva de hasta 146 metros de altura. Una maravilla caprichosa de la naturaleza que escarba el río Reka y que enseñaría gustoso en algún programa de casas si me lo pudiera permitir.
Esta es la entrada, un pequeño sifón que hace que la cueva se inunde si llueve
Finalmente, la capital Ljubliana. Escondida entre la verde y abundante flora del país, nos enseña primero sus alrededores, recordándonos algún edificio "pieza de Tetris" que por allí pasó el comunismo. Llego volando a lo alto del centro donde, por supuesto, espera un castillo al que los turistas deben subir, bien andando si tienen fuerzas, o bien en huevo cremallera. Debajo de él, una ciudad atravesada por un río, lo que siempre quiso Madrid además de la playa.
Paseando por el centro de Ljubliana
El Ljubljanica embellece una ciudad de centro histórico pequeño pero muy acogedora, y con wifi en sus abarrotadas terrazas. Sólo nos queda recordar su leyenda la que da sentido al dragón icono de la ciudad. Fueron los jóvenes héroes griegos aventureros Jasón y los Argonautas los que llegaron hasta un lago cerca de Ljubliana y derrotaron al gran monstruo que hoy vemos en el puente de los dragones y en las neveras en forma de imán. Me viene a la mente Krakovia, otra de las ciudades que probablemente estuvo dirigida por alguna "khaleesi" que controló a su dragón.
¡Dracarys!
Próxima y fugaz parada: Zagreb, Croacia está de vuelta.

jueves, 21 de mayo de 2015

Coqueto sigue vivo

¡Y más vivo que nunca! Va a ser un verano lleno de contenidos en el blog.

Empezaremos por la idílica Eslovenia: 
Ljubliana y sus dragones, el lago Bled y las mastodónticas cuevas de Skocjan.


Seguiremos con el retorno a Croacia via Zagreb.


Terminaré el periodo estival con la ruta más peliculera vista en este blog.

Colorado Canyon, L.A., Universal, Yosemite, San Francisco...
"Coqueto in da States" Season 1
Coming Soon

jueves, 19 de febrero de 2015

Yo a Londres y tú a la corchera

Algo así es lo que me han querido transmitir estas dos amigas que me mandaron sus fotos desde Londres. A juzgar por lo que veo no se lo debieron pasar mal.

Quetzal cruzó el charco para irse de marcha por la city, ¡vaya pájara!

Digamelón?
El texto detrás de la postal que llegó a mi cueva-corchera decía algo así:

My dear darling bat:

We are having so much fun here in London 
there is no sun, there is no party at night, everything is expensive,
the city is grey, there are a lot of hooligans everywhere
 and nobody understand our crappy spanish accent.
Despite all these real topics, London is a really nice city with 
very nice people, nice pubs and nice beer, 
Many Ryanair flights are going to fake London airports far far away 
but keep calm and coqueto rules
the centre is beatiful and sometimes the sun give us a ray of light (but only one)
Of course, we have hired a man to write this to you.

Best regards with real love to my honey
Enjoy!

Y me pregunto yo, desde este corcho viejo que comparto con un llavero de Curro, un pin de Cobi, y una llave de plástico, si estarán saliendo a las siete (de la tarde) de un "clab" o simplemente se han caído en el Gin Tonic de algún tourist despitado. Algún día iré, ¡London is waiting for Coqueto!