martes, 23 de junio de 2015

Dragones y Mazmorras. Eslovenia.

El destino me preparaba esta sorpresa. En 2012 dije que volvería a volar por allí, y apareció Eslovenia en un fin de semana intenso.
Para que os hagáis una idea este país centroeuropeo, con más vecinos que platos típicos, es de extensión como media Extremadura. Así que con mis batientes alas de murciélago me lo pude recorrer en poco tiempo, aunque estoy seguro que todavía me queda mucho por descubrir. Eslovenia se independizó tras una fugaz guerra de Yugoslavia en 1991. Mientras el conflicto Croata fue mucho más duro, Eslovenia tuvo la oportunidad de avanzar y pasar a formar parte de Europa en 2004.

Al título le falta una cosa para completar el tridente de fantasía del medievo por excelencia: Castillos.
Enamórate
Y empiezo por el último. Érase una vez una isla natural en un lago al lado de un castillo en un acantilado, y apareció Bled. Una preciosa localidad al norte de Ljubliana que guarda este tesoro entre las aguas del lago "Blejsko jezero" que da nombre al pueblo. Sólo accesible para barcas, murciélagos, drones y princesas.
La tierra se hunde en torno a las cuevas de Skocjan
Cual Murciélago de nivel 1 me adentro ahora en uno de esos lugares que bien podría ser mi casa pero se me va de presupuesto por metros cuadrados. Una buena mazmorra en la que habitaría el malo final de un Final Fantasy o viniendo más a la actualidad, un mastodóntico dinosaurio hueco por dentro. Eso son las cuevas de Skocjan, el lugar donde Gandalf podría aparecer en cualquier momento para no dejarte pasar por alguna de las escaleras y puentes que atraviesan los tres kilométros de cueva de hasta 146 metros de altura. Una maravilla caprichosa de la naturaleza que escarba el río Reka y que enseñaría gustoso en algún programa de casas si me lo pudiera permitir.
Esta es la entrada, un pequeño sifón que hace que la cueva se inunde si llueve
Finalmente, la capital Ljubliana. Escondida entre la verde y abundante flora del país, nos enseña primero sus alrededores, recordándonos algún edificio "pieza de Tetris" que por allí pasó el comunismo. Llego volando a lo alto del centro donde, por supuesto, espera un castillo al que los turistas deben subir, bien andando si tienen fuerzas, o bien en huevo cremallera. Debajo de él, una ciudad atravesada por un río, lo que siempre quiso Madrid además de la playa.
Paseando por el centro de Ljubliana
El Ljubljanica embellece una ciudad de centro histórico pequeño pero muy acogedora, y con wifi en sus abarrotadas terrazas. Sólo nos queda recordar su leyenda la que da sentido al dragón icono de la ciudad. Fueron los jóvenes héroes griegos aventureros Jasón y los Argonautas los que llegaron hasta un lago cerca de Ljubliana y derrotaron al gran monstruo que hoy vemos en el puente de los dragones y en las neveras en forma de imán. Me viene a la mente Krakovia, otra de las ciudades que probablemente estuvo dirigida por alguna "khaleesi" que controló a su dragón.
¡Dracarys!
Próxima y fugaz parada: Zagreb, Croacia está de vuelta.

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