lunes, 28 de diciembre de 2015

Mariposa Groove

Amanecemos nuevamente en el hotel Wawona dentro de Yosemite, hoy es el día de conocer las legendarias Sequoias. Estos ancianos pueden vivir 2000 o 3000 años y llegan a alcanzar casi 90 metros de altura sin raíces, muy alto para este murciélago. La opción más cercana es un área llamada Mariposa Groove, unos 15 kilómetros al sur de donde estamos.
Tras un intento fallido en coche, cogemos el shuttle que nos lleva a la entrada. Una ruta nos lleva por los puntos clave, las sequoias más grandes del parque. Un día es suficiente para disfrutar este parque al completo, nosotros en medio día dimos un paseo hasta ver el Grizzly Giant, la más grande del lugar, y la 25 en el ranking que tenéis en este enlace.
Al lado del Giant Grizzly
La sequía vuelve a estar presente una vez más. Sin embargo, los incendios no preocupan a las sequoias, si no más bien la falta de ellos. Aunque resulte chocante, desde 1970 se realizan incendios periódicos. Esto se debe a que dichos incendios queman a los competidores en comida y sol de estos grandullones cuando son semillas, así que si no los hay los míticos gigantes no se reproducirían peligrando su pervivencia. Así que periódicamente los americanos "limpian" ese mantillo de competidores dejando las semillas de las nuevas sequoias libres de competencia.
Este artístico tronco nos recibe así a la entrada 
El viaje continúa saliendo del parque por Mariposa y poniendo rumbo hacia el oeste. Nos volvemos a cruzar con un par de incendios que nos retrasan, esta vez a la luz del día y pasamos por varios pueblos planos, planos de todo (Madera, Los Banos). En este punto el viaje en coche tuvo uno de esos momentos que un europeo nunca llegará a entender. Una carretera con límite de 60mph (unos 95km/h) recta durante más de 50 km conduciendo un coche automático con control de crucero. ¿Existe algo más aburrido? Sí, un murciélago que tenga que seguir a ese coche.
Comparando mi tamaño
Desde el interior
Cazado en el diámetro

Bienvenidos a Yosemite

Sigo la ruta hacia el oeste del flamante Mazda 6 que han alquilado mis amos. Tras una parada en el mejor restaurante de comida rápida posible, In-N-Out, empezamos a divisar las montañas y los árboles. Súbitamente comienza la subida, empezamos a adentrarnos en un bosque. Los altos árboles nos rodean cada vez más, kilómetro a kilómetro, milla a milla. Siguiendo la carretera 120, el puesto del ranger nos da la bienvenida, allí pagamos la entrada, que nos servirá para movernos por el interior de Yosemite a nuestras anchas durante los días que queramos. 

Una fuerte sensación de pequeñez es la que empieza a provocar este mastodóntico parque. Hasta las ardillas son gigantes. Curva tras curva disfruto del atardecer. Llegamos entonces a nuestra primera parada, hecha por sorpresa, nos depara unas vistas alucinantes desde Tunnel View.
Welcome desde Tunnel View
Tras cuatro horas de viaje desde el centro de San Francisco hemos llegado al hotel Wawona, donde pasaremos la noche. Allí nos advierten amablemente de no dejar comida en el coche para que no se acerquen los osos y que no toquemos heces de animales, ya que hay suelta una enfermedad por unas pequeñas "ratillas". Observar las caras de los otros huéspedes mientras se lo contaban bien valió la pena el tiempo de espera hasta que nos dieron la habitación. El entorno es espectacular, un idílico lugar donde dejarse abrazar por los árboles bajo la mirada de las estrellas. Además, te dan un autentico albornoz americano para que vayas hasta el baño compartido a ducharte, para murciélagos no había así que fui enseñando mis...colmillos.
El pintoresco hotel, el Resplandor sin nieve
A la mañana siguiente mis amos deciden coger el coche de nuevo, a pesar de que hay un servicio de buses que te lleva al parque. Wawona está dentro del parque pero lejos de la zona de excursiones, el único en dicha zona es The Ahwahnee. Disfruto de mi vuelo y empiezo a divisar El Capitán y Half Dome. Una vez aparcados el parque te ofrece varias rutas, desde sencillas de poco tiempo hasta complicadas que harán las delicias de los más aventureros, yo como vuelo ligero, seguiré la mía propia. Mis amos, sin embargo, se aventuran en una sencilla de un par de horas, la que lleva desde Curry Village hasta Mirror Lake. Esta ruta es muy sencilla, ideal para hacer en pareja, pero no colmará las expectativas de los más duchos en la materia. De nuevo, aunque la dura sequía Californiana hace de las suyas, los paisajes siguen siendo abrumadores.

El Capitán
Tras varias trampas de osos (foto debajo), lagos, ardillas y cascadas el día va tocando a su fin. No sin antes destacar el improsivado templo de piedras en equilibrio que podéis ver debajo y la pizza que nos metimos entre pecho y ala en el restaurante del parque.


Antes de despedirnos queda disfrutar de uno de esos paisajes estremecedores que han ido poblando este blog (Preikestolen, Pirineos, Plitvice, Montblanc...). El atardecer desde Glacier Point sin duda entrará a formar parte de esos Momentos TOP. Momentos que no se pueden explicar en una foto ni con palabras, sólo se pueden sentir. Para llegar allí hay que dejar atrás la zona central del parque y tomar un desvio anterior a Wawona. Lo más recomendable es ir a ver el maravilloso atardecer, en el que se van sucediendo los colores que iluminan el mítico Half Dome y si tenéis suerte un aunténtico ranger del bosque explicará amablemente la escena y contestará a todas las dudas del grupo. Una experiencia muy recomendable para redondear el día.
Atardecer en Half Dome desde Glacier Point
No tan recomendable fue el accidentado viaje de vuelta a Wawona. Un incendio provocado por un coche explosivo "made in hollywood" hizo temer a mis amos e hizo gritar a una señora americana "Fire, fire! the forrest is on fire! Run!". Al final esperamos primero en un atasco y después fuimos escoltados por un ranger en una zona de espera, junto con otros coches. Los camiones de bomberos hicieron el resto y convirtieron la dura espera a la intemperie en la cerrada noche de Yosemite en una anécdota. Además fuimos amenizados por otros turistas que se empeñaban en sacar su comida para que vinieran los osos.

Cansados llegamos al hotel a eso de las 2 de la mañana, después de lo que fue un día inolvidable e irrepetible.
Las imágenes hablan por sí solas: majestuoso Yosemite